Si eres emprendedora y tienes un negocio pero sientes miedo a mostrarte en redes sociales, quiero que sepas algo antes de seguir leyendo:
No es falta de disciplina.
No es pereza.
Y definitivamente no es que “no sirvas para esto”.
En realidad, el miedo a exponerte casi siempre tiene raíces más profundas.
Porque cuando te muestras, no solo enseñas tu trabajo.
Te estás exponiendo a «ser vista» a «ser percibida».
Muestras tu voz.
Tu historia.
Tu criterio.
Tu energía.
Y eso da vértigo.
Sobre todo si en algún momento de tu vida te hicieron sentir que no eras suficiente.
Que eras “intensa”. “Exagerada”. “Dramática”. Que “así nadie te va a querer”. Que estabas equivocada. Que no eras lo suficientemente guapa. Que no te vestías lo bastante bien. Que hoy ibas demasiado maquillada. O demasiado poco. Que no comieras más. Que te controlaras. Que bajaras el tono. Que no opinases tanto.
Cuando has escuchado esos mensajes de forma repetida —aunque fuera en forma de “broma” o comentario aparentemente inocente— tu cerebro aprende algo muy concreto: mostrarme es peligroso.
Y eso, para las mujeres, está a la orden del día.
Porque cada vez que brillabas un poco más, alguien te apagaba.
Cada vez que opinabas con fuerza, alguien te corregía.
Cada vez que ocupabas espacio, alguien te hacía sentir incómoda por hacerlo.
Y entonces, casi sin darte cuenta, empezaste a hacerte pequeña.
Más discreta.
Más correcta.
Más complaciente.
Por eso ahora, cuando vas a subir un vídeo a redes o a expresar una idea con seguridad, no solo estás publicando contenido. Estás desafiando años de condicionamiento. Estás rompiendo con la versión de ti que aprendió que era más seguro encajar que destacar.
Y claro que tu cuerpo tiembla.
Claro que dudas.
Claro que aparece esa voz que intenta protegerte diciendo: “Mejor no te expongas tanto”.
Pero esa voz no es tu verdad. Es una estrategia de supervivencia que ya no necesitas.
Hoy mostrarte no es un acto de rebeldía contra nadie. Es un acto de lealtad hacia ti.
Por qué tienes miedo a exponerte (aunque sabes que lo necesitas para vender)
Muchas emprendedoras saben que necesitan visibilidad. Sin embargo, cada vez que van a grabar un vídeo o escribir un post, algo se activa dentro.
A veces es una voz que dice:
“¿Quién te crees que eres?”
Otras veces es más sutil:
“Mejor cuando tenga todo más claro.”
O incluso… «mejor otro día que esté más guapa«.
El problema no es la estrategia.
El problema es la exposición emocional.
Mostrarte implica aceptar que:
- No le vas a gustar a todo el mundo.
- Algunas personas no estarán de acuerdo contigo.
- Puede que alguien te critique.
- Puede que alguien te ignore.
Y, sin embargo, también implica algo muchísimo más poderoso:
Que alguien conecte profundamente contigo.
La relación entre autoestima y visibilidad en tu marca personal
Tu marca personal no crece solo con técnicas de marketing. Crece en la misma medida en la que tú te sostienes emocionalmente.
Por eso, cuando tu autoestima está tocada, tu visibilidad se reduce.
Además, si vienes de experiencias donde tu voz fue cuestionada o minimizada, tu sistema nervioso asocia “mostrarme” con “peligro”.
Entonces, aunque racionalmente quieras crecer, tu cuerpo frena.
Y aquí es donde muchas se juzgan.
Pero no necesitas juzgarte.
Necesitas comprenderte.
Cómo empezar a mostrarte en redes sin sentir que te estás forzando
No se trata de pasar de cero a cien.
Tampoco se trata de imitar a otras.
Se trata de construir exposición progresiva.
Por ejemplo:
- Empieza escribiendo en lugar de grabar vídeo.
- Después, graba audios.
- Más adelante, comparte stories sin presión.
- Finalmente, incorpora vídeo cuando te sientas preparada.
De esta forma, tu sistema nervioso aprende que mostrarse no es peligroso.
Además, cuanto más alineado esté tu mensaje con tu verdad, menos sentirás que estás actuando.
Porque el miedo muchas veces no es a exponerte.
Es a exponerte siendo alguien que no eres.
El error estratégico que está frenando tu visibilidad
Aquí viene algo importante.
Muchas emprendedoras creen que necesitan más seguidores para vender. Sin embargo, lo que realmente necesitan es más claridad en su posicionamiento.
Cuando sabes exactamente:
- A quién ayudas.
- Qué problema resuelves.
- Qué transformación ofreces.
- Por qué tu enfoque es diferente.
Entonces hablar deja de sentirse invasivo.
Se convierte en servicio. En dar lo mejor de ti para ayudar a otras personas.
Y eso cambia completamente la energía desde la que comunicas.
Ahí tu negocio pasa a ser un propósito.
No necesitas ser la más segura. Necesitas ser la más coherente.
A veces pensamos que primero tiene que llegar la confianza y después la visibilidad.
Pero, en realidad, funciona al revés.
Primero decides mostrarse un poco.
Luego tu cerebro entiende que no ha pasado nada grave.
Después ganas confianza.
Así, paso a paso.
Además, cuanto más coherente sea tu marca con quien eres de verdad, menos desgaste emocional sentirás.
Porque no estarás interpretando un personaje.
Estarás siendo tú.
Mostrarte también es filtrar
Y esto es clave.
Cuando te muestras con claridad:
- Algunas personas se irán.
- Otras sentirán rechazo.
- Muchas no reaccionarán.
Pero otras muchas dirán:
“Es ella.”
Y esas son las que te interesan, las suficientes.
Porque no necesitas gustarle a todo el mundo.
Necesitas conectar con las personas correctas.
Si el miedo a mostrarte está frenando tu negocio…
Quiero que te hagas una pregunta honesta:
¿Tu falta de visibilidad es realmente un problema de marketing… o es un problema de seguridad interna y posicionamiento?
En Dilà Estudio trabajo justo ahí.
No solo diseño tu marca.
No solo estructuro tu estrategia digital.
Te acompaño durante todo el proceso y te ayudo a construir una presencia que se sienta segura, alineada y sostenible.
Porque cuando tu mensaje refleja tu verdad, exponerte deja de sentirse como una amenaza y empieza a sentirse como poder.
Tu voz merece ser escuchada.
Tu presencia aporta.
Tienes mucho que dar.
Te mereces vivir de tu propósito.
Tal vez lo único que necesitas es una mano amiga que te acompañe y una estructura que te sostenga mientras te expandes.
Y eso podemos crearlo juntas 💫
Con cariño, Lara
